Cuando se secan las Fuentes de Inspiración... Cuando no tienes con qué regar el Erial de la Mente... Cuando las Ideas se niegan a germinar... ¿Qué se puede hacer?

Solía encontrarme por las Noches, pero creo que me he perdido. La Luz del Día me persigue hasta la Madrugada cegando mi visión nocturna.
Los días se alargan tediosos como serpientes infinitas que se arrastran hora a hora y deseo que pasen rápido. Pero al caer la tarde tengo Miedo de mis propios Deseos y me arrepiento. ¿Qué prisa tengo por que pase el Tiempo?
Intento llenar el Vacío de los minutos con Observaciones, Reflexiones, y Conclusiones que voy aderezando con la dosis de Imaginación que me ha sido otorgada y que cada día me falla más. El resultado suele ser un enjambre de Ideas inquietas (Y últimamente, inquietantes) que revolotea sobre un colorido jardín y me cuesta traducir en Palabras… Tarea que suelo dejar para más tarde, cuando la Realidad y la Rutina me permiten una tregua.
Pero al atardecer se adormecen mis Sentidos, el enjambre se disipa y se oscurecen las flores. Busco en sus cálices sombríos el néctar que alimente mis Sueños, el polen que fecunde mis Noches… Y sólo encuentro pétalos mustios y deslucidos.
Las Sombras se extienden como siempre, pero me desplazan como nunca, sin acogerme en sus incontables brazos. Así quedo desamparado por la Noche de mi propia Verdad y acosado por los escorpiones de la Realidad que blanden sus colas ponzoñosas pretendiendo envenenarme el Cuerpo y el Alma… O quizá ya lo hayan hecho.
¿Dejaré en barbecho mi Era mientras me dedico a pisotear escorpiones con los pies descalzos? ¿Tendré que volver cada noche aunque sólo sea para arrancar las malas hierbas del abandono?
¿Dónde está la Soledad que me atormentaba y me estimulaba a partes iguales?... ¿Dónde se ha escondido la Luna que me trajo hasta aquí para abandonarme en este páramo baldío?
Si la veis una noche de estas, decidle que me llame… La espero como siempre asomado a esta ventana.
J.Lorente.
(Imagen: www.stockphoto.mx)
Los días se alargan tediosos como serpientes infinitas que se arrastran hora a hora y deseo que pasen rápido. Pero al caer la tarde tengo Miedo de mis propios Deseos y me arrepiento. ¿Qué prisa tengo por que pase el Tiempo?
Intento llenar el Vacío de los minutos con Observaciones, Reflexiones, y Conclusiones que voy aderezando con la dosis de Imaginación que me ha sido otorgada y que cada día me falla más. El resultado suele ser un enjambre de Ideas inquietas (Y últimamente, inquietantes) que revolotea sobre un colorido jardín y me cuesta traducir en Palabras… Tarea que suelo dejar para más tarde, cuando la Realidad y la Rutina me permiten una tregua.
Pero al atardecer se adormecen mis Sentidos, el enjambre se disipa y se oscurecen las flores. Busco en sus cálices sombríos el néctar que alimente mis Sueños, el polen que fecunde mis Noches… Y sólo encuentro pétalos mustios y deslucidos.
Las Sombras se extienden como siempre, pero me desplazan como nunca, sin acogerme en sus incontables brazos. Así quedo desamparado por la Noche de mi propia Verdad y acosado por los escorpiones de la Realidad que blanden sus colas ponzoñosas pretendiendo envenenarme el Cuerpo y el Alma… O quizá ya lo hayan hecho.
¿Dejaré en barbecho mi Era mientras me dedico a pisotear escorpiones con los pies descalzos? ¿Tendré que volver cada noche aunque sólo sea para arrancar las malas hierbas del abandono?
¿Dónde está la Soledad que me atormentaba y me estimulaba a partes iguales?... ¿Dónde se ha escondido la Luna que me trajo hasta aquí para abandonarme en este páramo baldío?
Si la veis una noche de estas, decidle que me llame… La espero como siempre asomado a esta ventana.
J.Lorente.
(Imagen: www.stockphoto.mx)